Na'lae

25 años, Yaki, Susurro

Description:

{Elisabeth Von Castle}

25 años, Yaki, Susurro

Psicología

Ingenuo es quien crea que tras ese rostro de dulzura y encanto no haya una mente perversa. Quien así piense probre de su fortuna. No hay nada más mortífero que una moneda de doble cara, como Na’lae.
¿Ves esa tierna sonrisa? ¿Y esos ojos embaucadores? Acuerdate bien de ellos porque será el último rostro que veas antes de dormir. Siempre con una sonrisa en el rostro, siempre con una elegante y simpática forma de ser, siempre como un ángel. Que pinta tan débil, que persona tan servicial y buena.. ¿Aún no te as dado cuenta? Tan solo juega contigo.
Detrás de todo ese encanto por naturaleza se esconde un arma de doble filo, alguien que busca sed de venganza, alguien que no teme a la muerte. No te dejes engañar por las apariencias, no pienses que por parecer y comportarse como una princesa lo será, porque no sentirá remordimientos por nada.
Orgullosa y altiva, no hay nada mejor que lo suyo y ella. Nada ni nadie puede superarla. Una mente inteligente, astuta y rápida. ¿Crees que vas un paso por delante de ella? Pues no lo creas así. Pensar antes de actuar, actuar cuando haya que hacerlo.. Tranquila y muy paciente, si hay algo que aprendió es que la paciencia lo da todo.
Pero no solo eso, tiene un espíritu de ambición y valentía que no puede con ello, se atreve a hacer cualquier cosa, pero gracias a su inteligencia sabe cuando tiene que apartarse de las cosas que debe, por eso siempre está dispuesta a muchas cosas y no a otras. Ya que su imaginación no tiene límites pensará en otra manera para conseguir aquello que se le quedó “lejos”.
No hay que olvidar también que por naturaleza tiene un aire coqueto, lujurioso y sensual para las personas, adora jugar con los sentimientos, ya que carece de ellos, al menos no los ha demostrado. Por ese motivo, y porque simplemente le gusta, muchas veces anda “atrapando” a personas. Gracias a su belleza esto se vuelve algo fácil y divertido, además de que con ello suele conseguir muchas cosas que por otro medio no pueda.
Además de que es alguien que suele tener las cosas muy claras y decididas, incluso puede ser alguien muy cabezota. Se dedica mucho a su trabajo y todo lo que hace intenta hacerlo lo más perfecto posible y si se entera menos gente mejor. No le gusta para nada ser el centro de atención pero si imponer respeto y miedo, como ser una líder.
Pero es muy difícil de describir a esta enrevesada mente. ¿Cómo hacerlo? No hay manera, simplemente hay que conocerla y tratar con ella. ¿Quién dice que no tiene sentimientos? Y si los tiene.. ¿Cómo puede esconderse en esa capa de felicidad o incluso de frialdad? Pues no olvidemos que también suele ser alguien fría y distante, cortante y sobretodo, y en todos los casos , muy sincera cuando quiera, hasta el punto de dar igual el daño que hagan sus palabras. Pero adora el engaño y la mentira… ¿Alejarse de ello? Jamás.
Pero antes de nada.. Un consejo. ¿Te atreverás a jugar con la Luna? No hay que olvidar que su doble cara es la más mortífera.

En varias palabras, como resumen: ambiciosa, valiente, inteligente, astuta, lujuriosa y misteriosa.

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Bio:

“Si tengo que morir, moriré luchando.”

¿Quién no ha escuchado esa frase alguna vez en su vida? ¿Qué te inspira? ¿Has tenido alguna vez miedo a morir?
Porque Elizabeth, no.
Aquel bebé, cuyos ojos celestes brillaba la clara luz de la Luna, iba a ser una chica problematica hasta el fin de sus días, pero eso nadie podía esperarselo con ese rostro angelical por naturaleza. Las malas lenguas dicen que es un pecado del infierno traído para el caos del mundo, pero el corazón de todo ser humano que la contemplaba se negaba a todo pronóstico que llegaba sobre cualquier futuro suyo. Estaba claro.. ¿Quién iba a pensar eso viniendo de la alta nobleza de aquella población Yaki? La privilegiada nació en el seno de una familia caracterizada por su brutalidad y firmeza pero corazón profundo cuando los casos requerían. Pero ella parecía no estar dispuesta a querer compartir el mismo destino que sus hermanas… Permanecer en casa.
La mentalidad de la madre era que las mujeres debían cuidar de los hombres y que estos las necesitaban en casa para mantenerlos y “mimarlos”. Sin embargo, Elisabeth tenía otra opinión al respecto. Ella quería un mundo totalmente diferente al que su madre tenía pensado para ella, iba a ser difícil pero no iba a abandonar ese pensamiento. Su mayor deseo desde que tenía tan solo cuatro años era ser como su padre: alguien querido, respetado y fuerte, con gran valentía. ¿Iba a ser eso imposible?
Cuando creyó que su padre iba a aceptar su decisión, con ocho años, y que la apoyaría en su plenitud, recibió el mayor golpe que podía hacerle cualquier persona. Pues su padre, el héroe que siempre tuvo en mente, su mayor admiración, su camino a seguir… Había rechazado por completo a la que, por entonces, era su princesa y su regalo de los dioses, la cosa pequeña que no seguiría el mismo camino que él hacía, porque la consideraba demasiado pequeña y delicada como para acercarse a tal peligro.
Cuando escuchó las palabras de su padre, hablandola como si fuera una cualquiera, totalmente a lo que ella adoraba… Su corazón se rompió en mil pedazos, como el cristal. Sus manos temblaban, al igual que sus piernas, y sus ojos parecían los ríos de las montañas heladas de sus tierras.. Cayó al suelo, de rodillas, y se llevó las frías manos a su cara para ocultar ante su padre todo el dolor que ella sentía. Lo peor de todo fue la reacción que tuvo su padre.-“Llorar es para débiles y en esta familia no existe eso…”- Con un tono frío como el hielo y profundo. Doble puñalada, al escucharlo fue un golpe doble en la tripa. Su dolor era tanto que el pecho le parecía que fuera a estallar y ya no le quedaba más que quedarse en el suelo llorando sus penas…
Su padre en ese instante ya se estaba marchando, como si nada. Para él aquel acto era de debilidad, de perdedores, algo que rechazaba totalmente y que no iba a aceptar bajo ningún concepto. Llegado a este punto Elisabeth iba a tener difícil volver a tener la confianza de su padre y esa idea fue la que más le molestó de todas. Aquellas palabras que su padre había dirigido a ella con anterioridad nunca las olvidaría, quedarían marcadas en su memoria por siempre. Ya llegados a ese momento, no iba a volver a ser la misma chica de rostro dulce y simpático, a la vez de encantador.
Cuando cumplió diez años empezó a ir al mercado a comprar la comida y las demás cosas que necesitarían. La joven se había convertido en aquellos escasos años en una chica distante y fría con una máscara en el rostro de felicidad. Ya nada en ella era real, todo había cambiado. Durante esos dos años había estado todas las tardes, hasta las largas, entrenandose con dos dagas de su padre que le había robado, y como tenía tantas armas ni se había dado cuenta. Se había entrenado específicamente para ser lo que se había propuesto: una arma de matar. Ese era su único pensamiento…
Pasaban los años, Elisabeth se dedicaba a hacer sus labores en casa como si nada hubier cambiado. Llegada la hora en la que sus familiares abandonaban todo y descansaban o se iban de fiestas de nobleza, ella se ponía a estudiar los hechizos que un hombre le había enseñado, un hombre de las calles del mercado que había visto potencial en ella, un hombre que había abiertos sus ojos y la había llenado de esperanza. Ahora tenía dos objetivos, el primero era aprender lo que más pudiera de la magia y en convertirse en un arma cuerpo a cuerpo silenciosa y realmente mortífera.
Llegado los catorce años de intensivo entrenamiento, tanto mental como físico, decidió abandonar su casa ya que a lo largo de los años el único sentimiento que tenía hacia su familia era desprecio y odio. ¿Por qué? Tenía muchas razones y sabe que lo que hizo es lo mejor que pudo hacer en su vida. Pues la joven princesa abandonó su castillo para hacer realidad su sueño y cumplir otra nueva meta, matar a su familia como venganza. Y preguntaréis.. ¿Venganza de qué? Según ella: de hacerle la vida imposible.
A ella no le gustaba ese estilo de vida, ni le gustaba estar encerrada en aque lugar con gente a la que no quería. Ella deseaba ser libre y llegar a ser algo más que la hija de un noble bruto y valiente. Sus aspiraciones cada vez iban a más y gracias a aquel hombre que una vez le desveló sobre su esencia consiguió todo aquello que quería.
John O’Connel era el hombre que hizo de ella un arma de matar. No había día que no entrenara, pero no entrenaba de manera normal, no. Debido a la experiencia que tenía ya la joven con las armas, empezó a entrenarse con objetivos, si, matando personas. ¿Quién se iba a fiar de una niña de tan solo dieciséis años? Nadie, pero ese hombre sabía con que trataba y tenía contactos… Y así poco a poco la joven fue consiguiendose un nombre, claro está que ahora pasaría a llamarse de manera diferente para oculta su verdadera indentidad. Ahora, pasaría a llamarse Na’lae.
Poco a poco se estaba ganando el título como sicaria, ahora ya había cumplido un objetivo, ser asesina. Cada vez estaba más cerca de cumplir el más importante de todos: matar a Steven, su padre. Por entonces por parte de la magia seguía aprendiendo los hechizos necesarios, los que sabía por su nuevo padre, y el único para ella, ese era uno de los nuevos temas que le gustaría tratar una vez hubiera acabado con los objetivos propuestos. Mientras seguía entrenandose y trabajando para todo aquel que quisiera vengarse de alguien y no supiera otra forma que dándole muerte de una manera silenciosa e insospechable, siempre que hacía un trabajo lo hacía de manera limpia y como si fuera todo algo causado por naturaleza, eso era todo un arte…
Cuando cumplió los dieciocho años John le dió el mayor regalo que le pudiera hacer cualquier persona: el plan perfecto para matar a su familia. Para ello, y por primera vez, tendría que trabajar en equipo con otras personas, cosa que le costó aceptar, pero que ya por entonces y con su madurez supo conllevar. Al principio no podía creerselo, y toda esa paciencia que parecía no cesar nunca acabó en los segundos en los que volvió a pisar la puerta de su casa.
Iban a asaltar aquella casa tan adinerada y tan lujosa, a su estilo. Pero no iba a hacerlo de manera rápida, no, cada uno de ellos iba a sufrir como lo había sentido ella. Lo primero fue asaltar a su padre, que era él único al que más tenía ganas. Para realizar su venganza solo tuvo que seguir cada paso dictado por John, y así todo saldría sobre ruedas. Fue difícil dejar atado a cada familiar en una silla de manera que no pudieran moverse, pero no imposible. Entonces, sería cuando su venganza daría pie.
“¿Qué sientes? Ah, no me lo digas… Ya lo sé”- Repetía una y otra vez en susurros tras una capa negra que cubría su cabeza para ocultar el rostro. Sobretodo quería ocultar su rostro hasta llegado el final. Todo esto seguido de actos como cortes, lentos y cargados de fuerza, haciendo profundas heridas, sin tocar el pecho.“¿Aún no sabes quién soy..? ¿Por qué no piensas en alguien a quien dejaste de querer?”- En esos momentos los ojos de su padre se abrieron por completo de par en par, aun así no expresaba rostro de miedo ni dolor, aunque era inevitables aquellos gritos ahogados de sufrimiento. Pero para ella no era suficiente.. Quería más, más dolor, más sangre.. Quería acabar con el cuando las lágrimas de dolor cayeran por su rostro como le pasó a ella.
Continuó cortando cada parte de su cuerpo hasta que no le quedó más espacio donde hacerlo. Después de eso, con las heridas abiertas, profundas y ensangrentadas, hechó alcohol sobre su cuerpo, lo primero que pilló, vino o lo que fuera, y se lo lanzó encima para quemar aquellas heridas. Él estaba ya a punto de explotar y cuanto más al límite estaba más disfrutaba del momento… Hasta llegado el punto en el que se quitó la capucha y mostró su rostro. En aquel momento su padre comenzó a llorar por el dolor tan grande que causaba ver a su propia hija haciendole eso.-“¿P-Por q-qué?”- Fue lo único que su pobre cuerpo alcanzó a decir en aquel momento.. ¿La respuesta? “Llorar es para débiles y en esta familia no existe eso…” Entonces ya se sintió totalmente satisfecha con su trabajo y dejó a su padre tan cual en la silla hasta que murió por desangración.
Hizo lo mismo, o algo muy parecido, con el resto de sus familiares, hasta acabar con todos. Ni si quiera aquellos que habían ido a “ayudarla” eran capadez de comprender como era capaz de aquello y de manera tan sanguinaria. Nadie nunca lo sabrá… Lo único que solo esa gente podrá saber es que había comentido el mayor delito que cualquier persona podía hacer, y ellos tendrían que encargarse de hacer como si nada hubiera pasado.
Al día siguiente la cada quedó como nueva, como si nada. Los cuerpos desaparecieron, la sangre y las cosas rotas también. Ahora todo parecería una espada familiar para vivir una nueva aventura brutal y salvaje al estilo Von Catle. Desde aquella noche Na’lae pudo dormir profundamente y tranquila, sintiendose realizada y en paz consigo misma, llevando una vida totalmente normal como si lo hecho solo hubiera sido un sueño, un sueño del paraíso. Siguió dedicándose a ser sicaria, ya ampliando sus trabajos a más lugares a parte de Yaki.
Su ansia por saber más y más sobre su oficio, de querer realizar las cosas tan perfectas, miticulosas y al gusto del consumidor, hacía de ella cada vez un peligro más difícil de controlar. ¿Lo mejor de todo? Que la realidad estaba ocultada tras el cuerpo de una joven y atractiva dama con gustos “refinados”. ¿Quién iba a sospechar? Ahora acababa de convertirse en la arma perfecta, al menos para algunos.
En la actualidad tiene veinticinco años, y parece que la edad no le pasa, sigue manteniendo su fijura femenina y sus dotes asesino impecables, de los cuales está muy orgullosa, y aunque la magia no sea su mayor fuerte está decidida en convertise en una de las mayores magas asesinas que haya podido haber en la historia, ayudandose de los tiempos que recorren últimamente. Casi todos sus objetivos han sido cumplidos, menos dos que tiene y que piensa cumplir independientemente de cualquier barrera: aprender toda la magia posible y conseguir formar una hermandad de asesinos, para un mundo “mejor”.
Llegados a este punto, a todas sus vivencias, no tiene miedo de la muerte, de nadie. Además, si fue capaz de matar a su familia de tal forma.. Será capaz de todo. Pero.. ¿Quién dice que todavía no puede cambiar? ¿Y si la joven da un giro de 360º? Todo está en sus manos.. ¿O no?

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